No me importa si el gato de la inspiración
se escapa por la medianoche de tus ojos,
pues el silencio vertiginoso te quiere dar un beso
por tu cuello, tus raíces y tu nombre.
El escombro de mis ansias se amontona
en la media luna de tus caderas
y crece cada vez que rozo el alma
por el alboroto de tu pelo.
Dame solamente una sonrisa
sutil e insondable
que el lagarto del deseo
devora sin regreso lo que siento.
No me importa si el café de tus ojos
sigue caliente en alguna tertulia inconclusa
o si las ventanas de la tarde
se manchan con tu sonrisa.
No me importa si me llueven las guitarras
que sostienes con el alma amarrada,
o si la cometa encendida de tu boca
vuela sin control hasta mis labios.
No me importa porque la noche se estira
y evita el incendiario de tu cuerpo,
y hace una emboscada de poemas
que madura como una inspiración abierta
por la canela suave de tu piel...
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