La noche tiene brazos, me retiene;
secuestra mi conciencia y mi reposo,
y sobre mi garganta su filoso
cuchillo del insomnio que sostiene.
Yo lucho largas horas, me mantiene
Distante de un descanso provechoso,
Entonces es mi alma un furioso
y frustrado animal que no conviene.
Intento consumirme una farmacia
(remedios que me hagan reposar)
pero es según la ciencia una falacia
o no merezco, entonces, descansar;
y así cuando lo logro, mi desgracia:
Porque ha iniciado el gallo su cantar...