Mis manos extendidas al olvido,
y el alma encadenada a tu recuerdo,
con ánimo apagado, alicaído
voy preso de un reloj que pasa lerdo.
El lobo de la ausencia con su aullido
presume su cantar, entonces pierdo
la calma que la noche me ha ofrecido,
no existe paz o a veces no concuerdo.
Debajo de un acérrimo aguacero
dilata un orificio en mi presencia,
y en ese mismo sitio, siempre muero
con toda nuestra infancia en decadencia;
de frente a tu sepulcro soy sincero:
los días son distintos por tu ausencia...
jueves, 18 de septiembre de 2014
Ungido de la inspiración de un instante
Aquí donde la alondra de mi ensueño
aletea con gracia ambivalente
el líquido diamante de mi fuente,
recito un firmamento caribeño.
Aquí donde mi espíritu es pequeño
y escribo una poesía en su torrente,
aprecio en el conjuro del presente
el verso inverosímil y risueño.
Aquí donde las flores se desnudan
con prolijos, mesuras en el viento,
regresan los milagros sin reversos;
de las puntas del cielo se reanudan
con blanca inspiración, como un ungüento
al alma, los sonidos de mis versos...
aletea con gracia ambivalente
el líquido diamante de mi fuente,
recito un firmamento caribeño.
Aquí donde mi espíritu es pequeño
y escribo una poesía en su torrente,
aprecio en el conjuro del presente
el verso inverosímil y risueño.
Aquí donde las flores se desnudan
con prolijos, mesuras en el viento,
regresan los milagros sin reversos;
de las puntas del cielo se reanudan
con blanca inspiración, como un ungüento
al alma, los sonidos de mis versos...
El día que llegaste
Permëable tengo el alma por tu río,
sensible a tu perfume, a tu presencia,
abierta hasta sus sombras, mi existencia
se entrega a tu grandeza amado mío.
Derrochas con la gracia del estío
la luz que da a mi abismo refulgencia,
si soplas un segundo tu potencia
rebosas con tu ungüento mi vacío.
Señor, en el bautismo de tu boca,
un día, abandonado, me besaste,
vertiendo en mi interior: inspiración.
Quebrado estaba yo, sin vida y poca
esperanza, angustiado y Tú llegaste
curando sin dudar: mi corazón...
sensible a tu perfume, a tu presencia,
abierta hasta sus sombras, mi existencia
se entrega a tu grandeza amado mío.
Derrochas con la gracia del estío
la luz que da a mi abismo refulgencia,
si soplas un segundo tu potencia
rebosas con tu ungüento mi vacío.
Señor, en el bautismo de tu boca,
un día, abandonado, me besaste,
vertiendo en mi interior: inspiración.
Quebrado estaba yo, sin vida y poca
esperanza, angustiado y Tú llegaste
curando sin dudar: mi corazón...
miércoles, 17 de septiembre de 2014
Contacto supremo
De mi abismo hasta tu nombre,
de la gloria hasta tu nombre,
hasta donde el alma se germina,
donde mi sangre gime,
y las extremidades desnudas de la noche
se resumen en el acantilado de tu ombligo,
toma fuerza mi deseo
a una sola voz.
Maniatado de relámpagos, mi corazón
en esta noche larga de poesía
zumba derribando partituras
y bota el edificio del recato de tu boca.
El barro reducido de tu piel
entre mis dedos inseguros de versos,
se amolda a los impulsos de mi carne
en una emboscada de respiros
emancipados.
Se enredan los perfumes
del torso abierto de tu ansiedad
por toda la estructura interminable de mi hombría,
entonces
¿Qué invención del género creativo
podrá robarme un parpadeo,
uno solo,
que saque la potencia de la entrega
que exprimo
en la rosa dilatada de tus piernas?
Ninguna.
En el laberinto de tu cuerpo,
donde la piel afeitada del deseo
se deja recorrer de mis caminos,
me vuelvo un sojuzgado
en el conjuro de tus ojos
y penetra en tus umbrales
el fruto madurado que cosecha
el contacto accidental de tu silueta...
de la gloria hasta tu nombre,
hasta donde el alma se germina,
donde mi sangre gime,
y las extremidades desnudas de la noche
se resumen en el acantilado de tu ombligo,
toma fuerza mi deseo
a una sola voz.
Maniatado de relámpagos, mi corazón
en esta noche larga de poesía
zumba derribando partituras
y bota el edificio del recato de tu boca.
El barro reducido de tu piel
entre mis dedos inseguros de versos,
se amolda a los impulsos de mi carne
en una emboscada de respiros
emancipados.
Se enredan los perfumes
del torso abierto de tu ansiedad
por toda la estructura interminable de mi hombría,
entonces
¿Qué invención del género creativo
podrá robarme un parpadeo,
uno solo,
que saque la potencia de la entrega
que exprimo
en la rosa dilatada de tus piernas?
Ninguna.
En el laberinto de tu cuerpo,
donde la piel afeitada del deseo
se deja recorrer de mis caminos,
me vuelvo un sojuzgado
en el conjuro de tus ojos
y penetra en tus umbrales
el fruto madurado que cosecha
el contacto accidental de tu silueta...
Los pliegos del paisaje
Preñada mi garganta de jilgueros
como una insinuación de melodías,
delgada de palabras y poesías
se expresa con cadencia en tus senderos.
Mi espíritu torcido de aguaceros,
colmado del bruñido de tus días,
unido, de tus rosas a las mías
se llueve sin ropaje en tus linderos.
Los pliegos del paisaje de tus tierras,
como una cordillera inacabable,
resume en el azar de mis caricias
el ímpetu y deseo que propicias,
al alma, a mi canción, a lo palpable,
a todo lo que escribo, y lo que encierras...
como una insinuación de melodías,
delgada de palabras y poesías
se expresa con cadencia en tus senderos.
Mi espíritu torcido de aguaceros,
colmado del bruñido de tus días,
unido, de tus rosas a las mías
se llueve sin ropaje en tus linderos.
Los pliegos del paisaje de tus tierras,
como una cordillera inacabable,
resume en el azar de mis caricias
el ímpetu y deseo que propicias,
al alma, a mi canción, a lo palpable,
a todo lo que escribo, y lo que encierras...
miércoles, 20 de agosto de 2014
Lapidario adiós
Recuerdo nuestro origen todavía:
había entre nosotros primavera,
tu imagen o la mía donde fuera
a veces en las flores renacía.
Tu boca fue una sola con la mía,
te amaba como un loco a mi manera,
pues nunca permitimos que lloviera
tristeza que mojara esta alegría.
Ahora estoy vestido de este luto
vertiendo en mi silencio un gran dolor,
ya parece que el último minuto
dio su campanada en mi interior,
sembramos el orgullo, ahora el fruto
nos llega sepultando nuestro amor...
había entre nosotros primavera,
tu imagen o la mía donde fuera
a veces en las flores renacía.
Tu boca fue una sola con la mía,
te amaba como un loco a mi manera,
pues nunca permitimos que lloviera
tristeza que mojara esta alegría.
Ahora estoy vestido de este luto
vertiendo en mi silencio un gran dolor,
ya parece que el último minuto
dio su campanada en mi interior,
sembramos el orgullo, ahora el fruto
nos llega sepultando nuestro amor...
martes, 19 de agosto de 2014
En el templo de tus piernas
Me crucificas en el desespero,
inmóvil de armonía;
nada me redime.
El alma estalla atada.
La vida se corta en un intervalo de piel y de fuego
y en la punta de un cuchillo
todos los martirios
se introducen en mi silencio,
y en la punta de un cuchillo
todos los martirios
se introducen en mi silencio,
es,
la intimidad de tu perfume
que como agua caliente
me recorre hasta lavarme la cordura.
No puedo alegar con mirarte las piernas
o tu cintura apretada de noches,
necesito lloverme de pasión
en la tierra, donde llamas
con tus ojos encendidos
a volcarte el recipiente de mi deseo.
Pero te resistes.
Porque juguete de tu sexo soy
cuando me oprimes en tus labios
y apenas me sustentas con tus panes.
Emerges, empapada de ansias,
ungiendo con la inspiración de tus ojos
la frustración curvada de tocarte.
En tacones, la ansiedad
con un atuendo corto y delictuoso
deliberadamente desata
de la selva sagrada, los potros del alma,
entonces, los segundos se agrietan;
y recorro cada pliego de tu carne
—más sublime que rosada—
entonces, los segundos se agrietan;
y recorro cada pliego de tu carne
—más sublime que rosada—
con los dedos revestidos de gloria.
Tus ojos se vuelven dos pedazos de la luna,
me sientes omnipotente
y se retuerce la primavera de tu desnudez
—tus fuentes se derraman en mi boca—
mientras a una sola lengua
el frenesí se mete en la penumbra de tu piel.
Te despojas.
mientras a una sola lengua
el frenesí se mete en la penumbra de tu piel.
Te despojas.
Porque la voluntad de refugiarme
en el templo de tus piernas
me hace desaparecer
en los claveles que suspiras,
vulnerable
en una emboscada de poesía,
porque la noche nos tiembla
debajo
del río desbordado del deseo...
miércoles, 13 de agosto de 2014
La poesía en el poeta
El poeta en el principio,
en el mundo, sólo fue,
sin musa ni esperanza,
no sabía componer.
Contenía en sus adentros
la ilusión de su pincel,
y pintaba con palabras
sin sentido o interés.
Sin saberlo o meditarlo
la poesía vino a él,
se introdujo en sus adentros
habitados de ciprés.
La poesía caprichosa
ya muy dentro de su ser
era guerra y era amor
y era todo en el papel.
La poesía es un regalo
que el parnaso dio con fe
en el alma del poeta
con sus gotas de saber.
Es extraña, impredecible,
indiferente y algo cruel,
¡el poeta siempre sufre
si la intenta comprender!
Muchas veces disponible
y otras veces no lo es,
si decide retirarse,
¡se retira de una vez!.
La poesía es un regalo,
es la luz y amanecer,
pero dentro del poeta
me parece : está al revés.
Es conflicto en sus adentros,
es la guerra en gran tropel,
otras veces es tan dulce,
es tan dulce como miel.
Es desdicha y alegría,
es derrota y es laurel,
es un mundo muy extraño
y es la lengua de Babel.
Le conquista, le ilusiona
le atraviesa con sus pies,
la poesía se desnuda
y se arrima hasta su piel.
Si se enoja no le habla,
su silencio no hace bien,
enfurece no entenderla
y se aleje sin " porqués".
La poesía amigos míos
era blanca, ya lo sé,
pero dentro del poeta
tiene forma de mujer...
en el mundo, sólo fue,
sin musa ni esperanza,
no sabía componer.
Contenía en sus adentros
la ilusión de su pincel,
y pintaba con palabras
sin sentido o interés.
Sin saberlo o meditarlo
la poesía vino a él,
se introdujo en sus adentros
habitados de ciprés.
La poesía caprichosa
ya muy dentro de su ser
era guerra y era amor
y era todo en el papel.
La poesía es un regalo
que el parnaso dio con fe
en el alma del poeta
con sus gotas de saber.
Es extraña, impredecible,
indiferente y algo cruel,
¡el poeta siempre sufre
si la intenta comprender!
Muchas veces disponible
y otras veces no lo es,
si decide retirarse,
¡se retira de una vez!.
La poesía es un regalo,
es la luz y amanecer,
pero dentro del poeta
me parece : está al revés.
Es conflicto en sus adentros,
es la guerra en gran tropel,
otras veces es tan dulce,
es tan dulce como miel.
Es desdicha y alegría,
es derrota y es laurel,
es un mundo muy extraño
y es la lengua de Babel.
Le conquista, le ilusiona
le atraviesa con sus pies,
la poesía se desnuda
y se arrima hasta su piel.
Si se enoja no le habla,
su silencio no hace bien,
enfurece no entenderla
y se aleje sin " porqués".
La poesía amigos míos
era blanca, ya lo sé,
pero dentro del poeta
tiene forma de mujer...
viernes, 1 de agosto de 2014
Una señora adinerada
Morirse sin reparo ella quería,
sin casa, sin dinero, sin riqueza,
-se quedó igual a mí, con mi pobreza-
pues perdió hasta la herencia que tenía.
No quiso ver ya más la luz del día,
ni pudo resistirse a su flaqueza,
quizá fue la avaricia en su cabeza
la causa por la cual ella moría.
Por ese abismo negro y sin regreso
saltó con su memoria la señora,
y fue porque era pobre, ¡fue por eso!,
( un año de su muerte y alguien llora)
mas yo sin un centavo o un solo peso
me ocupo en ser feliz a toda hora...
sin casa, sin dinero, sin riqueza,
-se quedó igual a mí, con mi pobreza-
pues perdió hasta la herencia que tenía.
No quiso ver ya más la luz del día,
ni pudo resistirse a su flaqueza,
quizá fue la avaricia en su cabeza
la causa por la cual ella moría.
Por ese abismo negro y sin regreso
saltó con su memoria la señora,
y fue porque era pobre, ¡fue por eso!,
( un año de su muerte y alguien llora)
mas yo sin un centavo o un solo peso
me ocupo en ser feliz a toda hora...
jueves, 31 de julio de 2014
El éxodo de mis manos
Una diáspora de tímidas palabras
emigra hasta tu tierra,
quiere rozar tus adentros,
en un simulacro de amor,
y quieren fingirte una la luna
con forma de paloma
para qué pueda estrecharme en tus besos
debajo del marfil de sus alas
donde nadie nos perciba.
En el crucifijo de tu ombligo
—donde codician mis manos el trigo—
quiero dejar el silencio de mi sangre,
y morir con el fruto seco de mi alma,
en tu tierra,
y renacer con mis raíces
arraigadas a las tuyas.
Porque también sueño
en la potencia de tus ojos,
cruzando los umbrales de mi cuerpo
desnudo y tembloroso de abriles,
tocando el fresco amanecer de tu melena
ahuyentado de pájaros,
con un hondo suspiro, apenas,
que doble los celajes tendidos al viento
en el temblor, en la piel, en tu patria
que tanto ambiciona
en la discreción de mis cadenas
el éxodo de mis manos...
martes, 22 de julio de 2014
El alma de mis letras
¿Con quién —si no es contigo— el alma mía
podrá tocar con cuerdas de la luna
sinfónica, sensible y oportuna
la luz de tu mirar en mi poesía?
¿Con qué ilusión el sol de cada día
podrá tocar con cuerdas de la luna
sinfónica, sensible y oportuna
la luz de tu mirar en mi poesía?
¿Con qué ilusión el sol de cada día
que alumbra en mi pobreza la fortuna
de amarte como nadie, cual ninguna
sin no poder sentir tu compañía?
El diálogo es angosto en ocasiones
y muere en las palabras que no digo,
mas ¿cómo hacer que existan las canciones,
el alma de los versos que persigo,
la estrofa del soneto, inspiraciones,
si sólo sé escribir si estás conmigo? ...
sábado, 19 de julio de 2014
Concierto anochecido
Tocaba, con la luna en mis bolsillos
la flor de un pentagrama taciturno,
compuse sin origen un nocturno
concierto simulado por los grillos.
Con un sombrero azul hecho de estrellas
canté cinco riachuelos con mis manos,
deduje sin cadencia algunos pianos
que dieron los acordes a mis huellas.
Sensible de poemas amorosos
traté de hacer más páginas inquietas,
un último camino sin poetas
me trajo más versículos borrosos.
Un gran país entero de armonía
y el trigo de un paisaje sin vehemencia,
tocaron el pincel de la inocencia
a medio terminar en mi poesía.
Cantó con desespero el alma mía
el himno nunca dicho por mis labios,
quedó en mi corazón con los resabios
profundos de una extraña gëografía.
La extraña sensación de un universo
metido en la garganta de mi musa,
sacó una niña blanca e inconclusa
doblando con ahínco todo el verso.
La historia fue portenta tras los peces
plateados de la luna de Neruda,
la piel de las montañas fue desnuda
al irse sin raíces los cipreses.
Y tuve los temblores del sereno
que aprieta entre los dientes los jazmines
perdidos en un cielo sin confines
donde un ángel recuerda : "Dios es bueno".
Entonces sin aplausos ni laureles
toqué la gloria falsa de lo vano,
me fui por los caminos del verano
pintando aquel paisaje sin pinceles.
Los besos de la noche se cerraron
sin darme su expresión en mi mejilla,
lloré completa aquella pesadilla
los versos infelices que llegaron...
la flor de un pentagrama taciturno,
compuse sin origen un nocturno
concierto simulado por los grillos.
Con un sombrero azul hecho de estrellas
canté cinco riachuelos con mis manos,
deduje sin cadencia algunos pianos
que dieron los acordes a mis huellas.
Sensible de poemas amorosos
traté de hacer más páginas inquietas,
un último camino sin poetas
me trajo más versículos borrosos.
Un gran país entero de armonía
y el trigo de un paisaje sin vehemencia,
tocaron el pincel de la inocencia
a medio terminar en mi poesía.
Cantó con desespero el alma mía
el himno nunca dicho por mis labios,
quedó en mi corazón con los resabios
profundos de una extraña gëografía.
La extraña sensación de un universo
metido en la garganta de mi musa,
sacó una niña blanca e inconclusa
doblando con ahínco todo el verso.
La historia fue portenta tras los peces
plateados de la luna de Neruda,
la piel de las montañas fue desnuda
al irse sin raíces los cipreses.
Y tuve los temblores del sereno
que aprieta entre los dientes los jazmines
perdidos en un cielo sin confines
donde un ángel recuerda : "Dios es bueno".
Entonces sin aplausos ni laureles
toqué la gloria falsa de lo vano,
me fui por los caminos del verano
pintando aquel paisaje sin pinceles.
Los besos de la noche se cerraron
sin darme su expresión en mi mejilla,
lloré completa aquella pesadilla
los versos infelices que llegaron...
Milimetrica distancia
Titubean las altas lamparitas de la noche
en esta milimétrica distancia
que queda entre tus besos y los míos.
Entonces, irrevocable de poemas
tu cuerpo es uno solo en mis escritos
y a una sola boca, recito
los versos que jamás te había mencionado.
en esta milimétrica distancia
que queda entre tus besos y los míos.
Entonces, irrevocable de poemas
tu cuerpo es uno solo en mis escritos
y a una sola boca, recito
los versos que jamás te había mencionado.
A veces, de la nada me redimes
cuando cuajas el camino
que había dibujado entre mis sombras;
porque en los senderos de tu cuerpo
una nueva estrofa, siempre, se reencuentra conmigo.
El genio y la cadencia
crecen mansamente
cuando la inspiración de tu boca
se clava en el poeta, inadvertido,
quien suele hacerse grande entre tus besos,
y a veces en tu cuerpo, pequeñito...
cuando cuajas el camino
que había dibujado entre mis sombras;
porque en los senderos de tu cuerpo
una nueva estrofa, siempre, se reencuentra conmigo.
El genio y la cadencia
crecen mansamente
cuando la inspiración de tu boca
se clava en el poeta, inadvertido,
quien suele hacerse grande entre tus besos,
y a veces en tu cuerpo, pequeñito...
Derroche de estrellitas
En una esquina, simple y olvidado,
apenas enredado en unas rimas,
tenía el corazón en una mano
Impávido de instantes y sensible,
a veces encendido y apagado.
El mundo, se cuajaba en mis adentros
como niebla que cruza las ramas de un árbol,
o cual rayo nocturno y endeble
que rasga las cortinas de mi cuarto.
Y todo fue distinto en esa hora
que mi vida resumida fue en un canto.
El río más sagrado de mis versos
desbordaba alegría y algo de espanto,
las piernas temblorosas de un segundo
abrieron su florecita de amaranto,
y desde fondo de su tierra
desde su continente amarrado
saltó la primavera su recinto
y todo fue un derroche de estrellitas con su encanto.
Saltaron los poetas que dormían
en las claras alamedas de mis labios
¡Nació, nació, la niña gritaba mi sangre
y por primera vez, aquella tarde a mi pequeña la tuve en mis brazos!...
apenas enredado en unas rimas,
tenía el corazón en una mano
Impávido de instantes y sensible,
a veces encendido y apagado.
El mundo, se cuajaba en mis adentros
como niebla que cruza las ramas de un árbol,
o cual rayo nocturno y endeble
que rasga las cortinas de mi cuarto.
Y todo fue distinto en esa hora
que mi vida resumida fue en un canto.
El río más sagrado de mis versos
desbordaba alegría y algo de espanto,
las piernas temblorosas de un segundo
abrieron su florecita de amaranto,
y desde fondo de su tierra
desde su continente amarrado
saltó la primavera su recinto
y todo fue un derroche de estrellitas con su encanto.
Saltaron los poetas que dormían
en las claras alamedas de mis labios
¡Nació, nació, la niña gritaba mi sangre
y por primera vez, aquella tarde a mi pequeña la tuve en mis brazos!...
viernes, 18 de julio de 2014
La luna no es azul
Cuando cae tu cuerpo sin censura
debajo de la piel de nuestra noche,
los frutos de tu sexo sin reproche
hacen mi poesía más madura.
Cuando rozo con mis dedos tu escultura
y quitas de mi juicio broche a broche,
nos late la pasión con gran derroche
y cae humanamente mi locura.
El agua de las horas se me estanca
debajo de tus besos que enajenan
el húmedo camino que poseo;
la luna no es azul, tampoco es blanca
si tus rosadas piernas me encadenan
debajo de la piel de nuestra noche,
los frutos de tu sexo sin reproche
hacen mi poesía más madura.
Cuando rozo con mis dedos tu escultura
y quitas de mi juicio broche a broche,
nos late la pasión con gran derroche
y cae humanamente mi locura.
El agua de las horas se me estanca
debajo de tus besos que enajenan
el húmedo camino que poseo;
la luna no es azul, tampoco es blanca
si tus rosadas piernas me encadenan
al sitio donde tiembla tu deseo...
sábado, 31 de mayo de 2014
La última flor del verano
Vertical es la lluvia
que vierten los ojos
cortados del cielo,
apenas gris en mi alameda,
presagia un siniestro
al final de la calle sin alma,
en el fondo de todas las cosas.
Se ha roto el calzado
que llevan mis versos
y el agua se estanca
en mis pies de poeta,
en los charcos oscuros
del invierno delgado
que se arrima acucioso
con un perfil de pena y lejanía
a mi frente sin norte.
Las flores resisten el cielo
con una esperanza deshecha
mientras tanto el "niño amor"
se empapa por dentro y por fuera.
(Seguro esta tarde se muere otra vez)
El viento susurra el insulto
de invierno,
—los vientos heridos de mayo—
consumiendo el color de las rosas
con su boca pequeña y torrencial.
Los trenes holgados de tardes
con negro silbido reclaman
un único espacio en mis líneas,
un párrafo oscuro, un renglón
en este aguacero interior
que pronto ahogará
el filólogo a medio terminar
que escondo en mi camisa.
que vierten los ojos
cortados del cielo,
apenas gris en mi alameda,
presagia un siniestro
al final de la calle sin alma,
en el fondo de todas las cosas.
Se ha roto el calzado
que llevan mis versos
y el agua se estanca
en mis pies de poeta,
en los charcos oscuros
del invierno delgado
que se arrima acucioso
con un perfil de pena y lejanía
a mi frente sin norte.
Las flores resisten el cielo
con una esperanza deshecha
mientras tanto el "niño amor"
se empapa por dentro y por fuera.
(Seguro esta tarde se muere otra vez)
El viento susurra el insulto
de invierno,
—los vientos heridos de mayo—
consumiendo el color de las rosas
con su boca pequeña y torrencial.
Los trenes holgados de tardes
con negro silbido reclaman
un único espacio en mis líneas,
un párrafo oscuro, un renglón
en este aguacero interior
que pronto ahogará
el filólogo a medio terminar
que escondo en mi camisa.
La última flor del verano
resiste la lluvia vertical
con una esperanza deshecha,
y un posible poema sin rimas
que invento entre charcos
y un aguacero sin tregua...
resiste la lluvia vertical
con una esperanza deshecha,
y un posible poema sin rimas
que invento entre charcos
y un aguacero sin tregua...
miércoles, 26 de marzo de 2014
En tus rosas soy poeta
Yo puedo hacer inventos en tus ojos
-sumiso ante los verbos de tu gracia-
con todos los abriles de tus besos,
los besos que atavían mis mañanas.
¿Quieres que te divulgue mi esperanza
con todos los milagros que he soñado?
sabrás que mis canciones más discretas
descifran tus silencios censurados.
Te invito a respirar entre mis rimas
el albo amanecer bajo mi pecho,
-sumiso ante los verbos de tu gracia-
con todos los abriles de tus besos,
los besos que atavían mis mañanas.
¿Quieres que te divulgue mi esperanza
con todos los milagros que he soñado?
sabrás que mis canciones más discretas
descifran tus silencios censurados.
Te invito a respirar entre mis rimas
el albo amanecer bajo mi pecho,
que puedas escucharte en otro idioma
si toco las fronteras de tu cuerpo.
Desnuda tus palabras con las mías
en una sola estrofa de azucenas,
tal vez en una hora redescubras
que a veces en tus rosas soy poeta...
Vocablo descubierto
¿Cuántos bosques encantados he llorado
con las alas recortadas de domingos?
¿Cuántas frases mal heridas de mutismo
persistieron con tu ausencia de milagros?
pero puedo en la expresión de tu armonía
reencontrarme en la quietud de tu sonrisa.
El mañana de tus ojos extendidos
y el azúcar de tus labios tan soñados
acaparan sin gobiernos descuidados
al poeta cultivado entre tus pechos.
Si es que existe una palabra susurrada
y escondida de estivales en mis versos,
es el nombre de mis noches en tus brazos,
es el fuego que pronuncio si me besas.
La guitarra de tu cuerpo en cada luna
se desnuda de amapolas en mi cuerpo
y contiene un pentagrama solapado
que estremece de poesía mis caricias.
Ya tú sabes que el vocablo descubierto
- es la sangre de mi escrito entre mis labios-
te repite amaneceres al oído
cuando enredas tu figura en mi silencio,
cuando apresas, en esencia, mi perfume...
con las alas recortadas de domingos?
¿Cuántas frases mal heridas de mutismo
persistieron con tu ausencia de milagros?
pero puedo en la expresión de tu armonía
reencontrarme en la quietud de tu sonrisa.
El mañana de tus ojos extendidos
y el azúcar de tus labios tan soñados
acaparan sin gobiernos descuidados
al poeta cultivado entre tus pechos.
Si es que existe una palabra susurrada
y escondida de estivales en mis versos,
es el nombre de mis noches en tus brazos,
es el fuego que pronuncio si me besas.
La guitarra de tu cuerpo en cada luna
se desnuda de amapolas en mi cuerpo
y contiene un pentagrama solapado
que estremece de poesía mis caricias.
Ya tú sabes que el vocablo descubierto
- es la sangre de mi escrito entre mis labios-
te repite amaneceres al oído
cuando enredas tu figura en mi silencio,
cuando apresas, en esencia, mi perfume...
Mujer, huracán de poesía
Por ése conjuro de tu lengua
mujer, tempestad de mariposa,
mujer, cataclismo de rosas,
mujer, huracán de poesía,
primera arquitectura,
escandalosa primavera,
monumento sin espejos,
el hombre convencido sin lunas
que lleva en su regazo el alma mía,
se deshace en la pasión de tus pupilas,
mujer,
cuando el frenesí de tus dedos
recorre cada pliego de mi hombría:
mujer, yo tiemblo de noches extensas
por el río que desborda tu locura,
en el deseo de tu cuerpo
de curvas inmortales,
simétricas,
en el volumen de tu sexo,
en la profunda latitud de tu ansias,
soy ese milagro que derrochan tus besos
soy la fuente donde bañas tu ambrosía,
la cura ante la fiebre desnuda de tu piel;
Mujer:
Fragmento de gloria,
vértebra de mis rimas,
interminable inspiración,
la existencial versión de mi versar;
el mirlo encarcelado de mis ojos
encuentra libertad
en el continente de tus piernas,
pero tú, consumes sin secretos
los puntos vulnerables de mi esencia,
y soy ante tu acecho un ser pequeño
que me dejo consumir , sin pensarlo , en tus incendios...
miércoles, 12 de marzo de 2014
Un extraño amigo
Para José Pablo Murillo.
Yo nunca tuve un amigo como Chepe.
De hecho no sabía que el café
colgaba en los comercios,
en letreros desnudos sin ojos,
ni que minúsculas galletas
le acompañaban cuando el mundo
abría
su boquita capitalista,
hambrienta de ganancias,
de no ser por este extraño amigo,
de ojos grandes —casi matemáticos—
de un hablar pasivo,
generoso, amante del ocio
más que del compromiso
que tiraba de sus miembros.
Yo no sé qué sería de mi andar
por esta capital escandalosa,
cuadriculada, y de negocios
clandestinos de tomate,
de no ser por Chepe.
Para mí y para el poeta que me representa
—debajo de las prendas
que cuelgo en el perchero de la inspiración—
hay que saber que decir
cuando se recitan las tardes,
pero chepe entiende a las mujeres,
más que así mismo,
y habla como sádico retórico
porque él sabe de las quejas mujeriles,
del golpe certero que dan sus reclamos
cada lunes dormido que aprieta entre sus dientes.
Los vasos de café con espuma,
trepan por su boca sin gestos graciosos,
porque él, domina la palabra
al tiempo que yo doblo las mías en silencio.
Un día me llamó sin ruta ni aposento,
felizmente de tomar un bus sin razón;
¿Adónde iba? Nunca nadie acertó.
Chepe es raro, pero yo
nunca he tenido un amigo como él.
A veces, extraño su vocablo de niña agredida
y su mirada de crímenes callados.
Porque antes en San José mataban,
ahora, después de chepe, matamos nosotros
¡Con una cuchara plástica!
¡Con un helado sin servilleta!
¡Con un café espeso y en oferta!
Una noche sin álgebra
Chepe me relató su futuro inverosímil
—se parece tanto al mío,
que lloramos un milagro
en la plaza de la cultura—
y desde entonces medito en mi presente.
¿Dónde estará chepe?
¿Pensando en un amor peruano?
¿Encarando al niño adinerado?
¿Enrredando su perfume
entre informáticos sin nombre?
El avioncito de papel de sus buenas intenciones
vuela tan alto,
que suelo pensar en mi amigo,
cuando cae el racimo de recuerdos
en mi memoria madura de versos.
No siempre encontraremos
en un " chinamo" antiguo
un amigo como Chepe,
noble, generoso
vendiendo melcochas coloridas,
cajetas, platanitos
y esas cosas que vomito cuando viajo a la playa en un bus ochentero,
pero doy gracias al Dios de los misterios
por mi amigo,
porque de hecho, nunca he tenido ,en lo personal
un amigo tan raro y agradable como él
que me hiciera entender
lo que nunca explicó.
(El valor de una amistad)
3-6-15
sábado, 8 de febrero de 2014
Una trinchera en mi sueños
Ya me disparan
dos veces por sueño.
Y quiero de olvido, de polvo y de sangre
morirme, sin ese terrestre vocablo
que mucho frecuentan mis labios
de escandalosos metales,
o mejor dicho, de puñales ensimismados.
Ya me acechan solapados
los encabalgados enemigos
con sus terrores rectilíneos de plomo,
con su mafia conminada de balas
y su propuesta impositiva de temperamentos;
una mirada perdida bastará:
por poco muero sin plegaria
hace algunos sueños
de no ser por esa persistencia
de poeta erradicado
sin una sociedad de oídos abiertos,
que me salvó de depositar - sin funeral-
mi cuerpo deshilado de palabras,
por poco y fulminan
el librito a medio terminar
en su capítulo de las nueve y treinta de la noche;
porque esos delincuentes
se visten de negocios cuando duermo
y cuando menos lo espera mi conciencia
sin esa lamparita de caminos
menos humanistas,
me recetan una dosis de disparos
o de crímenes discretos
como sí yo fuese,- cuando duermo-
una maroma en las manos de la noche...
dos veces por sueño.
Y quiero de olvido, de polvo y de sangre
morirme, sin ese terrestre vocablo
que mucho frecuentan mis labios
de escandalosos metales,
o mejor dicho, de puñales ensimismados.
Ya me acechan solapados
los encabalgados enemigos
con sus terrores rectilíneos de plomo,
con su mafia conminada de balas
y su propuesta impositiva de temperamentos;
una mirada perdida bastará:
por poco muero sin plegaria
hace algunos sueños
de no ser por esa persistencia
de poeta erradicado
sin una sociedad de oídos abiertos,
que me salvó de depositar - sin funeral-
mi cuerpo deshilado de palabras,
por poco y fulminan
el librito a medio terminar
en su capítulo de las nueve y treinta de la noche;
porque esos delincuentes
se visten de negocios cuando duermo
y cuando menos lo espera mi conciencia
sin esa lamparita de caminos
menos humanistas,
me recetan una dosis de disparos
o de crímenes discretos
como sí yo fuese,- cuando duermo-
una maroma en las manos de la noche...
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